La lucha contra la prostatitis es un proceso complejo y bastante largo que no permite la automedicación. Dado que esta enfermedad puede provocar patologías de la función reproductiva masculina y alteraciones graves en el funcionamiento de otros órganos y sistemas, todas las medidas para diagnosticar y determinar la estrategia de tratamiento necesaria deben ser realizadas exclusivamente por un urólogo. ¿Cómo tratar la prostatitis para que la enfermedad desaparezca lo más rápido posible y en qué consiste el complejo de medidas terapéuticas?

Diagnóstico de prostatitis
Identificar la presencia de prostatitis en un paciente no suele ser difícil para un urólogo y el objetivo principal de los procedimientos de diagnóstico es determinar la causa y la forma de la enfermedad. Algunos tipos de examen pueden causar molestias o dolor en los pacientes, pero es necesario pasar por ciertas etapas del diagnóstico clínico para que el médico tratante recopile información útil:
- Examen digital rectal primario y recolección de secreciones prostáticas para su análisis y determinar la naturaleza de la enfermedad (formas abacterianas o infecciosas de prostatitis). Si se detecta un agente infeccioso en material biológico, se realiza una prueba para determinar la sensibilidad de la microflora patógena a los antibióticos con el fin de optimizar el conjunto de medidas terapéuticas posteriores.
- Ecografía transabdominal o transrectal. Prescrito según sea necesario para aclarar las características de la glándula prostática. La ecografía transabdominal se realiza a través de la pared abdominal anterior y no provoca molestias al paciente. Sin embargo, el examen transrectal de la próstata (a través del recto) es, aunque moderadamente doloroso, un procedimiento más informativo, ya que permite determinar no solo los parámetros de la glándula, sino también sus cambios estructurales.
- Análisis de PSA en sangre. Un exceso del nivel normal (4 ng/ml) del antígeno prostático específico en la sangre puede indicar la presencia de procesos patológicos en la glándula prostática. La determinación de los valores de PSA debe realizarse no sólo durante el diagnóstico de la prostatitis, sino también durante el tratamiento de la enfermedad para evaluar la eficacia de la terapia.
Principales componentes terapéuticos y métodos de tratamiento de la prostatitis.
La prostatitis aguda y la exacerbación de la forma crónica de esta enfermedad se tratan según esquemas similares. La terapia racional correctamente seleccionada presupone la recuperación completa del paciente en el primer caso y conduce a su curación o a la remisión a largo plazo de la enfermedad en el segundo. Sólo un urólogo puede decidir cómo tratar la prostatitis sin dañar la salud del paciente y logrando el máximo efecto de los medios y métodos utilizados; El papel del paciente en este proceso es seguir estrictamente todas las indicaciones del especialista.
Terapia con medicamentos

El tratamiento con medicamentos es la base de cualquier efecto terapéutico sobre los focos de inflamación en la próstata. La selección de los medicamentos necesarios la realiza un urólogo basándose en datos de pruebas de laboratorio y otros estudios preliminares. La dirección de acción de la terapia con medicamentos incluye:
- reducción del nivel de dolor del paciente;
- normalización de la circulación sanguínea en la próstata y órganos adyacentes;
- localización y destrucción del agente infeccioso;
- eliminación de reacciones inflamatorias y congestión en la próstata;
- Estabilización de la inmunidad, rendimiento sexual y bienestar general del paciente.
La eficacia óptima de la terapia farmacológica se logra combinando antibióticos, analgésicos, antiinflamatorios y hormonales, antidepresivos, microenemas y supositorios en un programa de bienestar.
Terapia local
Se logra un efecto reparador local sobre la glándula prostática y sus áreas inflamadas mediante el uso de varios tipos de fisioterapia en el programa de tratamiento:
- fonoforesis ultrasónica;
- hipertermia transrectal por microondas;
- diadinamoforesis;
- terapia con láser;
- masaje prostático.
Cabe señalar que, a pesar del relativo dolor, el masaje es el medio más eficaz para combatir la prostatitis. Gracias a estos procedimientos, se eliminan las secreciones estancadas de la próstata, lo que mejora la circulación sanguínea en los tejidos afectados y aumenta la eficacia de los medicamentos utilizados por el paciente. El masaje se prescribe al paciente durante los períodos de remisión o disminución de las manifestaciones agudas de la enfermedad. Durante una exacerbación de la prostatitis, el médico excluye los procedimientos de la lista de medidas terapéuticas, ya que pueden provocar la propagación de la infección.
Medicina herbaria
El tratamiento con remedios a base de hierbas se prescribe a pacientes con prostatitis como parte de una terapia compleja. El uso de productos sanitarios de origen vegetal es posible a largo plazo, debido a sus efectos inofensivos para el organismo y a la baja prevalencia de efectos secundarios. La fitoterapia se puede realizar mediante uso interno y (o) externo, en forma de jugos, decocciones o infusiones de hierba de San Juan, ginseng, cálamo, bígaro, bardana, ortiga y otras plantas medicinales. En la forma crónica de prostatitis, el médico puede prescribir remedios herbales magnéticos, fono o electroforesis.
Medicamentos en el tratamiento de la prostatitis.
El tratamiento farmacológico utilizado por los pacientes se lo prescribe su médico de forma individual. El programa de antibióticos se desarrolla teniendo en cuenta los siguientes criterios específicos:
- forma de la enfermedad;
- tipo de patógeno y actividad antimicrobiana del fármaco;
- penetración del fármaco en el tejido prostático;
- sin contraindicaciones para tomar el medicamento;
- método de administración de medicamentos;
- posibles efectos secundarios
Según la eficacia del tratamiento de la prostatitis crónica y aguda, se distinguen tres grupos principales de agentes antibacterianos:
- Fluoroquinolonas. Los fármacos de este grupo tienen un amplio espectro de acción y tienen la capacidad de acumularse en altas concentraciones en el tejido prostático; en este caso, las bacterias patógenas no desarrollan resistencia al agente activo. La "desventaja" de las fluoroquinolonas es su posible efecto negativo sobre el sistema nervioso central y la probabilidad de reacciones alérgicas en los pacientes.
- Tetraciclinas. Estos medicamentos son más eficaces contra patógenos atípicos, pero no son lo suficientemente activos contra E. coli y estafilococos y son completamente ineficaces contra Pseudomonas aeruginosa.
- Macrólidos. Los fármacos del grupo de los macrólidos penetran fácilmente y se acumulan activamente en los tejidos de la glándula; sin embargo, al ser poco tóxicos y eficaces para destruir las bacterias grampositivas, son débilmente eficaces para suprimir las bacterias gramnegativas.
En los primeros días de tomar los medicamentos antibacterianos recetados, un paciente diagnosticado con prostatitis debe visitar regularmente a su médico. Esta medida es necesaria para que el urólogo controle la eficacia de los antibióticos. Si después de tres días de tratamiento el especialista no nota ninguna mejora visible en el estado del paciente, reemplaza el medicamento principal. Al prescribir antibióticos, el médico debe tener en cuenta la experiencia del paciente al tomar medicamentos similares para evitar volver a recetar un medicamento del mismo grupo.
Además de los antibacterianos y analgésicos, a un paciente con prostatitis se le puede recetar terapia hormonal y (o) alfabloqueantes:
- Terapia hormonal. El estado y las funciones de la próstata dependen directamente de la cantidad de andrógenos y estrógenos en el cuerpo masculino. El uso de medicamentos hormonales en el tratamiento de la prostatitis le permite cambiar el equilibrio de las hormonas "femeninas" y "masculinas" en una dirección determinada. Dado que estos fármacos ayudan a reducir el tejido glandular de la próstata, podemos hablar del papel indirecto de los antiandrógenos en la recuperación de un paciente con prostatitis.
- Bloqueadores alfa adrenérgicos. Tomar tales medicamentos se refiere al método de terapia patogénica; su finalidad es aliviar los síntomas generales de la inflamación de la próstata. El uso de alfabloqueantes es especialmente eficaz para los problemas al orinar. Al aliviar los espasmos del esfínter, las paredes del uréter, los músculos lisos de la vejiga y la propia glándula prostática, se previene el estancamiento o el reflujo de la secreción prostática y se alivia la hinchazón del órgano inflamado.
Independientemente de los fines y características específicas del uso de medicamentos, cualquier medicamento debe tomarse exclusivamente según lo prescrito por un médico y bajo su supervisión. La automedicación puede provocar complicaciones de la enfermedad o hacer que la terapia posterior sea ineficaz en un entorno clínico.
La inmunocorrección es la clave para un tratamiento exitoso
Todo el complejo de procedimientos de tratamiento de la prostatitis crónica o aguda debe ir necesariamente acompañado de medidas inmunocorrectoras (visitas periódicas a un inmunólogo, normalización del estilo de vida, toma de vitaminas, inmunomoduladores, etc.). El alto estado inmunológico del cuerpo contribuye a una rápida recuperación del paciente o a una prolongación de la fase de remisión en la forma crónica de la enfermedad.

Una visita oportuna a un especialista en caso de síntomas característicos de la enfermedad, el estricto cumplimiento de las recomendaciones médicas en caso de diagnóstico de prostatitis, la prevención de recaídas de una enfermedad existente y el rechazo categórico de la automedicación a favor de la intervención profesional de un urólogo le permitirán evitar tratamientos a largo plazo y consecuencias indeseables de una enfermedad grave.



























